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 El Sombrerón:

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Demadestro
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Mensajes : 42
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Localización : Ciudad de Guatemala

MensajeTema: El Sombrerón:   Jue Oct 04, 2012 9:28 pm

EL SOMBRERÓN: What a Face



El sombrerón, Tzípe o Tzipitío, es uno de los personajes que destacan en el ámbito de las tradiciones orales. El sombrerón enamora a las mujeres más bellas de los pueblos, generalmente de pelo largo. Para lograr envolverlas, les canta canciones románticas con una guitarrita de plata (en otros casos, con una
guitarra de cajeta como la de las ferias patronales), hechizándolas y haciéndolas agonizar. Si la cura no se busca rápidamente, la muchacha muere y el sombrerón se marcha muy entristecido y llorando.







La típica cura que cuentan los abuelos para este mal es cortarles el pelo a las muchachas, luego llevarlas a la iglesia para que el padre les moje con agua bendita y rece por ellas . Haciendo esto, el Sombrerón deja de molestar a las muchachas, quienes recuperan su salud y su aspecto normal. Con una personalidad y aspecto únicos, el sombrerón es conocido como tal casi en toda Latinoamérica. Su apariencia es tosca, su estatura muy pequeña, anda vestido de negro, con un enorme sombrero
negro que cubre casi todo su cuerpo. Usa botas negras, con unas vistosas espuelas de plata, que utiliza para cabalgar. En algunos casos, se le relaciona con un personaje que conduce una carreta halada por mulas, la cual utiliza para llevar enormes cantidades de carbón de un pueblo a otro.

En algunos pueblos, posee algunas variaciones, por ejemplo, en San Pedro Pinula, Jalapa, donde se le conoce con el nombre de Zisimite o Sisimit, se dice que tiene los pies al revés (los dedos viendo hacia
atrás) para que todo aquel que intente seguir sus huellas, se pierda inevitablemente. Se alimenta de ceniza y sus vestiduras son más de duende que de el clásico sombrerón negro que todos conocemos. Se rumora en este mismo lugar, que el Sombrerón es "hijo de la llorona con el diablo" En sus manos lleva una insignia de cofradía que se repite en otro personaje igual que lleva en sus manos, luego en otro y así varias veces hasta perderse en el infinito. Acompaña a los peones que salen temprano al campo, a los panaderos que hornean pan en la madrugada y a todo aquel que trabaja en horas de la madrugada.




EL RELATO


Por el barrio de la Recolección, vivía una joven llamada Susana, era muy bonita, tenía el pelo largo, y unos grandes ojos color de avellana.
Era una de las muchachas más acaudaladas de la región y tambien, de las más codiciadas por cada hombre a quien dejaba escapar alguna mirada perdida. En cierta ocasión, Susana estaba admirando el cielo estrellado, típico de una fría noche de Diciembre. De pronto, sin darse cuenta, se le acercó un personaje de baja estatura, con un sombrero grande y una guitarra, quien al ver a la joven, se quedo asombrado por su belleza, no pudo resistirse, y comenzó a hechizarla cantandole notas con su
guitarra y repitiento: -Ven a mi, ven dulce amor, Ven a mi, ven dulce amor.....-.

Desde esa momento, Susana cayó en un profundo hechizo que no la dejaba comer ni dormir. La fiebre la acechaba por las noches y ninguno de los doctores que la examinaba, econtraba alguna razón lógica para los males que atacaban a la bella joven. Los padres, preocupa problema y sanar a su hija. Llegaron con uno de los ancianos más sabios de su barrio, don Tomás. Él anciano, al escuchar la historia que le contaron los preocupados señores acentó con la cabeza, haciendo ver que sabía de qué se trataba el mal.

-Señores, yo sé cuál es el problema que tiene su hija. Déjenme contarles...

Cuenta la historia, que estas antiguas tierras, mucho antes de Guatemala, existió un hermoso templo, construido para adorar y venerar las divinidades de Dios. Los habitantes de ese hermoso santuario, eran personas religiosas, cultas y con sed de conocimientos. Por esta razón,
desbordaron su atención hacia el pujante desarrollo de las ciencias, olvidándose de sus mas simples obligaciones. Los ancianos del pueblo, se preocupaban y se preguntaban porqué ya no abrían más el templo, ya no había quien dictara las misas, pues todos se la pasaban leyendo libros extraños.

Los días transcurrían y la gente se preocupaba cada vez más. Y tenían razón. Dentro del grupo de monjes que estaban a cargo del templo, existía uno en especial, que siempre fue una ersona muy solitaria y extraña. Siempre deambulaba por los pasillos del templo murmurando pensamientos vagos acerca de lo que leía. Por esta razón, sus compañeros solían llamarle "El Loco". Este monje, se la pasaba analizando conceptos, buscándole origen a todas las cosas que existían a su alrededor, logrando solamente acrecentar sus sentimientos de dudas insatisfechas y crecientes.

Esta situación incomodó mucho a sus compañeros, quienes decidieron ya no dirigirse más a él. Se alejaron por completo y nunca le profirieron palabra alguna.

El monje, no entendía porqué sus compañeros ya no hablaban con él, si siempre había sido la fuente de consulta de todos en el templo, pero ahora, ni le chistaban mirada alguna.

En una de esas noches tristes, en las que él se pasaba analizando su situación y haciéndose preguntas así mismo, divisó un resplandor que entraba por su ventana. Tomó una silla y se acercó a la ventana, para ver de que se trataba. Su sorpresa sería inmediata: En las afueras de la
ventana, se encontraba la mujer más bonita de todo el pueblo. La observaba día tras día, noche tras noche, hasta que terminó enamorándose de ella.

Después de ese momento, las aficiones del monje cambiaron drásticamente. Ya no leía más esos libros complicados y sofisticados, ya no trataba de comprender más conceptos, dejó sus estudios filosóficos a un lado, para dedicarse ahora, a observar por la ventana a todas las muchachas del pueblo, esperando ver nuevamente a aquella jovencita que le había robado el corazón. Y así, pasaron una tras otra las noches...
El monje siempre estaba en la ventana observando y estudiando a las muchachas, obsesionándose drásticamente con el sexo opuesto.

Un día, el monje observó a una bella mujer, con unos ojos enormes y hermosos que caminaba por el templo acompañada de un niño de sonrisa pícara pero angelical. El niño jugaba con una pelota blanca, que le llamó mucho la atención. Observaba cómo se divertía aquel infante con ese simple y peculiar objeto.

Llegó un momento en que el niño soltó la pelota y se perdió dentro del templo hasta que llegó a los pies del monje. Sin pensarlo dos veces, recogió la pelota y escapó dentro del templo, escondiéndose para apropiarse del juguete extraviado del extraño niño. Comenzó a jugar con la pelotita, hasta que perdió completamente la noción de la realidad y el tiempo.

Los días pasaban, uno tras otro, uno tras otro, y el monje jugaba por los pasillos del templo con su pelota nueva, rebotaba y rebotaba... y él enloquecía cada vez más...

Entonces, el monje había encontrado a un ser oculto en esa pelota, era un ser malévolo, era el mismísimo diablo, que trataba de apoderarse de él, quería robarle la mente, quería ganarse su alma.... y parecía que lo estaba logrando. El rostro del monje se mostraba cada vez más oscuro y tenebroso. Su voz se oía diferente y su estatura comenzó a disminuir...

Y su voz, cada vez más grave, comenzaba a dar terror... daba terror....

Un aire frío recorría los pasillos del templo. Y el cielo cobró un color que nunca había tenido y el monje, reía y reía... y su apariencia cambiaba aún más. Mientras la pelota, como cobrando vida, rebotaba cada vez más alto y más alto... hasta que tomó la forma de un sombrero negro, un enorme sombrero negro y como por arte de magia, se poso sobre la cabeza del monje quien exclamó

—Ahhhhh, ¡que bien me siento, al fin soy yo mismo!

Y el monje, convertido en el sombrerón, de un salto escapó por la ventana, desapareciendo en el espesor de la noche.

Los demás monjes, que estaban espiando sigilosamente lo que sucedía, se quedaron asombrados al ver tal espectáculo. Y desde ese día, el templo volvió a la normalidad.

Después, en aquel antiguo pueblo, era de todas escuchar una melodiosa voz que le daba serenata a Susana:

—Hoy te vengo a cantar....Corazón, Por tus ojos color de avellana, y tu
pelo tan largo y sedoso, tenías que ser... tu mi Susana....—

Entonces, los habitantes del pueblo, nombraron como "El Sombrerón" a aquel personaje.

Y terminó la historia del anciano.

Los padres se dieron cuenta de cuál era el origen del mal de Susana. Estaba hechizada por el Sombrerón.

A todo esto, llevaba ya tres días sin comer y la fiebre no se le quitaba. No podía dormir, pues el Sombrerón se le aparecía en la casa o cantaba desde la calle. Tampoco la dejaba comer, pues cuando le servían la comida, ésta aparecía con tierra.

Y la cura, nadie la sabía.

Hasta que al fin, el anciano les comunicó la cura: Le cortaron el pelo a Susana. La llevaron a la iglesia para que el padre le echara agua bendita y le rezara. Unos días después el duende dejó de molestarla.

Después de esto, en el pueblo era común que los caballos y las muchachas bonitas de pelo largo, amanecieran con el pelo trenzado, pero trenzado de una forma tan perfecta, sutil y delicada, que no podía ser obra de un ser humano normal, tenia que ser, obra del Sombrerón, Duende, Tzípe o Tzipitío.

http://www.escuintlafriends.com/noticias/index.php?option=com_content&view=article&id=72:leyendas-de-guatemala-el-sombreron&catid=36:biografias&Itemid=70
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Demadestro
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MensajeTema: Re: El Sombrerón:   Jue Oct 04, 2012 9:31 pm

PELICULA GUATEMALTECA "EL SOMBRERON"


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El Sombrerón:
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